jueves 13 de diciembre

La redacción: el detrás de escena de la investigación de los cuadernos de las coimas

La puerta de la oficina estaba abierta. Habitualmente lo está. Sin embargo, ese no iba a ser un lunes más en la Redacción de LA NACION. La lluvia torrencial iluminaba las ventanas del segundo piso y el sonido del triángulo que habitualmente convoca a la reunión de tapa de las 15 fue interrumpido por Diego Cabot. “¿Tenés un minuto?”, preguntó, enigmático. Cerró la puerta, apoyó una bolsa negra sobre el escritorio y me miró fijo. Le consulté qué era eso y me dijo: “Es todo o nada”. El tiempo se detuvo.

Abrí la bolsa y allí estaban: un anotador, seis cuadernos espiralados y uno azul de tapa dura . También un juego de facturas de una marroquinería de Once. Prolijos. Cuidados. Escritos de puño y letra con detalles impensados. Recorrimos juntos las páginas. Me mostró algunos nombres y lugares. Patentes, direcciones y un entramado con el que todo periodista sueña toparse al momento de buscar la verdad. Me contó cómo los había obtenido y la responsabilidad que sentía por chequear toda esa información.


Juntos trazamos la estrategia de allí en más. Enero es un mes atípico, con gran parte del equipo de vacaciones. Los diálogos telefónicos por este tema quedaron desactivados entre nosotros y solo charlaríamos de los avances personalmente. La confidencialidad era clave y por eso el juego quedaría limitado también internamente.

Dejar un comentario