jueves 11 de agosto de 2022
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La resaca sin fin del coronavirus: uno de cada ocho infectados tiene síntomas prolongados

La pandemia de covid ha dejado tras de sí una alargada y misteriosa sombra que trae de cabeza a los científicos: la covid persistente. Una amalgama de síntomas duraderos en el tiempo —hay más de 200 diferentes identificados— que arrastran algunas personas tras pasar la infección por coronavirus. La comunidad científica no sabe con certeza por qué perduran ciertas secuelas, ni quién las va a sufrir, ni durante cuánto tiempo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha fijado una definición de la covid persistente —”condición poscovid”, la llama— para afinar el diagnóstico, y por los hospitales brotan consultas más o menos improvisadas para atender a los afectados. Pero pacientes y sanitarios siguen nadando en un mar de incertidumbre. Por no saber, no se sabe ni cuántas personas hay afectadas. El estudio más afinado hasta la fecha sobre la prevalencia, publicado el jueves en la revista The Lancet, sugiere que uno de cada ocho adultos infectados por coronavirus tiene síntomas persistentes, pero también tiene sus limitaciones. Los expertos reclaman más investigación y unidades de atención para “un problema de salud urgente”.

A Vicky Béjar, de 47 años, la covid la pilló al principio de la pandemia, en marzo de 2020. Empezó con síntomas digestivos, fiebre, cansancio, dolor de cabeza, fatiga… Pasaron los meses y todo ese cuadro clínico seguía, a días mejor y a días peor, pero nunca volvió a ser la misma. La covid persistente la acompaña desde entonces. “Sigo teniendo fiebre por encima de 38 grados, taquicardias, bradicardias, fatiga y deterioro cognitivo leve: soy contable, tengo una empresa familiar en la que llevaba los temas administrativos, y no puedo trabajar. Ahora estoy reaprendiendo la tabla de multiplicar. Me cuesta el tema numérico y organizativo, tengo una niebla mental que no me deja concentrarme”, relata.

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