La salida de Balbín: un desaire a Angelici y a Carrió, y un espaldarazo para los Newman Boys

Entre 2009 y 2013, cada vez que el alcalde Mauricio Macri se disponía a cubrir la vacante del Tribunal Superior porteño, Daniel Angelici sugería al mismo candidato: Carlos Balbín. Si bien aquel lobby fracasó, Angelici tuvo revancha en su rol de operador judicial de alto vuelo.

Casi tres años más tarde, ya con Macri en la Rosada, el presidente de Boca consiguió colar al radical Balbín como Procurador del Tesoro. Un lugar al que Balbín llegó también con el apoyo de Elisa Carrió. Ahora, su reciente despido de ese puesto clave (jefatura de los abogados que defienden al Estado) encierra una serie de mensajes cruzados: un desaire velado hacia Angelici, más un espaldarazo hacia el sector de los Newman Boys, encabezados por José Torello. En la elección del reemplazante de Balbín, el abogado Bernardo Saravia Frías, ya influyeron los ex compañeros del colegio de Macri.


La tercera moraleja de este sainete incluye una bajada de línea sobre la necesidad de contar con funcionarios más alineados con los intereses del Gobierno. “En ese lugar necesitábamos un abogado, no un juez”, explica un asesor PRO.