La supervivencia a los tumores agresivos ya se cuenta por años

No hace muchos años que algunas batallas contra el cáncer se resolvían demasiado rápido: entre la detección y la muerte del paciente no pasaban ni un año. Pero la llegada de terapias dirigidas contra las alteraciones genéticas del tumor y la inmunoterapia —que despierta al sistema inmune para que reconozca a las células tumorales y las elimine— han dado una vuelta de tuerca a los peores pronósticos.

Los oncólogos reunidos esta semana en Chicago en el congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), han reivindicado que este arsenal terapéutico, solo o en combinación con la quimioterapia, logra revertir algunas sentencias de muerte temprana. De hecho, la supervivencia de los cánceres más agresivos ya empieza a contarse por años y los largos supervivientes son algo más que una anécdota.


“Hace 15 años, la mediana de supervivencia en cáncer de mama metastásico HER2+ [un subtipo que representa el 25% de los tumores en el pecho] era de 15 meses. Ahora hablamos de que es una enfermedad crónica para el 20% de las pacientes”, explica Javier Cortés, jefe del programa de cáncer de mama de las clínicas Ruber Internacional y Quirón Barcelona. El especialista ha participado en un estudio que evaluaba, a ocho años vista, la eficacia de combinar con la quimioterapia dos tratamientos dirigidos contra la proteína HER2. La mediana de supervivencia fue de casi cinco años (57 meses) y el riesgo de muerte se redujo un 31%.