La supervivencia de las servilletas que no limpian

Te estás pringando pero bien comiendo jamón. Y aceitunas. Y croquetas. Y gambas. La cerveza empieza a condensar y te deja un charco de agua en la mesa. Pero por más servilletas que sacas, ninguna te soluciona este estropicio. Lo peor es que tienes frente a ti una montaña de papelillos arrugados con los que no tienes ni idea de qué hacer. Sabes de quién es la culpa: de esas servilletas inútiles que no absorben nada. ¿Por qué siguen existiendo en España las servilletas que son antiservilletas?

No sé si existe algún español que no se haya topado con estas servilletas infernales. Así que vamos a ponerles nombre. Desde el gremio servilletero se las conoce como «servilletas de papel sulfito satinado por una cara». Cuando te las encuentras en los servilleteros planos, se llaman servilletas zigzag, ya que salen entrelazadas con la que viene justo debajo. Y cuando las sacas de ese servilletero vertical -del que tanto salen una como treinta servilletas- se llaman «miniservis», igual que este recipiente a muelles que las contiene.