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domingo 17 de octubre de 2021
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La tecnología hace que la sociedad se parezca cada vez más a una caja negra

«Se cayó el sistema.» No sabemos bien qué significa, pero lo escuchamos todo el tiempo. Cualquier otra excusa podría motivarnos a hacer una nueva pregunta, a reclamar, a buscar una alternativa, pero la caída del sistema parecería ser la clausura perfecta a cualquier reclamo. No hay nada más que hacer: se cayó el sistema.

Pero incluso cuando el sistema funciona, tampoco nos preocupa mucho cómo lo hace. Vivimos en paz lidiando con «cajas negras» de las que sabemos más o menos qué podemos obtener cuando le metemos cierta información, pero no tenemos idea de cómo esa información es procesada. Es cuando el sistema no falla, pero tampoco hace lo que esperamos, que nos inunda la desesperación.

Desde fines de 2013 en la ciudad de Buenos Aires funciona un sistema de inscripción online para ingresantes de cualquiera de los niveles (jardín, primario y secundario) a escuelas públicas de la ciudad. Este sistema fue implementado en pos de agilizar el proceso y aumentar la transparencia detrás del mecanismo de inscripción. Pero si bien en su debut la iniciativa fue celebrada, inmediatamente le siguió un aluvión de reclamos.

La Defensoría del Pueblo, en respuesta, redactó un informe donde identificaba los dos principales problemas: el sistema se caía y los criterios de ordenamiento de las «listas de espera» no eran del todo explícitos. Si bien los reclamos persisten, su número disminuyó de más de mil en 2014 a 200 en 2017. Casos como estos nos remiten a la desesperación que lidiar con una «caja negra» nos produce. Sobre todo porque de repente no queda claro hacia quién debe hacerse el reproche.

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)