La tecnología que espió a periodistas y activistas intenta lavar su imagen

Se suponía que los programas espía (spyware) son invisibles e imposibles de rastrear. Pero al final la compañía que los creó fue atrapada y denunciada.

Cuando en 2014 la empresa italiana Hacking Team cumplía una década de funcionamiento, su principal negocio se centraba en un servicio de vigilancia a nivel mundial. Gobiernos de todo el mundo, incluidas algunas de las dictaduras más conocidas, compraban su avanzada tecnología de vigilancia, llamada Sistema de Control Remoto (RCS, por sus siglas en inglés). El sistema se usó para robar datos de cualquier persona a la que el cliente señalara de forma encubierta. Cuando los investigadores finalmente empezaron a descubrir a qué se dedicaba Hacking Team, su lista de objetivos incluía a algunos activistas de derechos humanos y a periodistas.


En 2015, los hackers fueron a por Hacking Team. Un total de más de 400 gigabytes de datos procedentes de correos electrónicos, facturas y códigos fuente fueron publicados. La cuenta de Twitter de la propia empresa, hackeada también, anunció la filtración.

Para el gran público, la compañía se estaba dedicando a ayudar a los regímenes represivos del mundo. Para los colegas de la industria, se trataba de una empresa de hackers que fue hackeada. Sus clientes se empezaron a alejar de ella, e incluso los estudiantes empezaron a ser reacios a trabajar ahí.