viernes 19 de octubre

La tele separa lo que antes unía

Militante de la televisión como soy, crecí viéndola en familia. A la tarde, las telenovelas con mi abuela. A la noche, algún plan para todos alrededor de la mesa. Porque eran tiempos, los ’70 (y también los ’80 y los ’90), en los que “la tele” era sólo lo que mostraba el televisor. Y en la mayoría de las casas, en esa época al menos, el aparato encendido era motivo de encuentro. Difícilmente hubiera dos prendidos a la misma hora.

La TV marcaba agenda. Ni hablar de los martes a la noche del ’72 con el querido Rolando Rivas, taxista, como emblema de la lealtad a la ficción. Ese día, todos frente a la pantalla.


Ahora ya ni “todos” ni “pantalla” en singular. Tal vez haya alguna casa en la que a la hora de la cena estén varios reunidos viendo lo mismo. Pero la escena que manda, de acuerdo a los cambios generacionales y a los acelerados avances tecnológicos, es que cada uno ve -lo que antes llamábamos cariñosamente “la tele”- como quiere, cuando quiere y, fundamentalmente, donde quiere.

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