jueves 19 de julio

La tv abierta: ni muerta ni con buena salud

“Prácticamente todos los argentinos miran televisión y lo hacen a través del televisor como soporte principal”. Esta conclusión pertenece a la Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017, una iniciativa del Sistema de Información Cultural de la Argentina (SInCA), aplicada por la consultora Ibarómetro en el primer semestre de 2017, sobre un total de 2.800 casos en varios centros neurálgicos del país. Si bien lo publicado constituye un adelanto, ya que falta el desglose de los datos más detallados por sector, se pueden apreciar resultados sobre los consumos culturales de radio, música grabada y en vivo; diarios; libros; revistas; películas y series; cine; teatro; prácticas digitales; cultura comunitaria; videojuegos, como también patrimonio.

En lo que a televisión se refiere, indica que el 95,3% de los hogares argentinos la ven. Lo hacen en su mayoría (54%), a través de pantallas digitales Smart TV. A su vez, el promedio diario de consumo de TV es de tres horas y cuarto. Datos que parecieran contradecir aquello que comúnmente leemos o escuchamos y que nos hablan cuando no de “la crisis de la TV”, directamente de su muerte.


Es cierto que la “pantalla chica” de hoy no es la misma de aquella que en blanco y negro, allá por 1951, inauguró las primeras transmisiones de la televisión de aire (hertziana/analógica). Hubo una profunda transformación que fue incorporando todas las plataformas con las que el mundo accede a la televisión: en 1963, comienzan en el interior cordobés los primeros desarrollos de la TV por cable y en la década de los noventa de la TV satelital. La TV de pago introduce la segmentación de la audiencia televisiva; la televisión digital terrestre, si bien conoce sus primeras experiencias en 1997, tiene su apertura oficial y diversos niveles de desarrollo desde 2009, en lo que se conoce (poco) como Televisión Digital Abierta (TDA). La televisión por internet (IPTV o Web TV), tuvo que esperar a mediados de la primera década de este siglo para comenzar, favoreciendo por un lado la movilidad, es decir la posibilidad de ver la TV en otras pantallas, así como la tendencia a la desprogramación (la “televisión a la carta”).

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