La veterana Clinton frente al manipulador Trump

¿Puede ganar Donald Trump a Hillary Clinton y convertirse en presidente de los Estados Unidos? La misma pregunta que hace no tantos meses provocaba hilaridad desata hoy en Estados Unidos un sentimiento de asunción de culpa. Los políticos, en particular republicanos pero no sólo, se responsabilizan de haber generado el fenómeno. Tras la consolidación como «presunto candidato» del primer gran populista de la América contemporánea, verdugo de 16 aspirantes en unas rotundas primarias, «The New York Times» hacía rodar esta semana una cabeza más en el particular patíbulo construido por el magnate y proclamaba la derrota del periodismo. Con más humor, el columnista de «The Washington Post» Dana Milbank relataba en un vídeo cómo se iba a comer la columna que prometió deglutir si Trump ganaba la nominación republicana. El ejercicio está justificado. En lo que dura un embarazo, el controvertido showman ha bajado del pedestal al sinfín de periódicos, sitios web, politólogos, sociólogos… que hacen de la adivinación electoral su tarjeta de visita, en el país de las grandes campañas. Con un agravante: que la mayoría de las encuestas lo venía anunciando. Un respiro para la desprestigiada demoscopia…