La vigilancia genética ya es una realidad en China

Las autoridades dijeron que era una revisión médica gratuita. Tahir Imin tenía sus dudas.

Extrajeron sangre del hombre musulmán de 38 años, escanearon su rostro, grabaron su voz y tomaron sus huellas digitales. No se molestaron en revisar su ritmo cardiaco ni sus riñones, y rechazaron su petición de ver los resultados.


“Dijeron: ‘No tienes derecho a pedirlos. Si tienes más preguntas, puedes ir a la policía’”, contó Imin.

Imin fue uno de millones de personas que terminaron así dentro de una vasta campaña china de vigilancia y opresión. Como parte de su implementación, los funcionarios chinos están recolectando ADN, y obtuvieron la improbable ayuda académica y corporativa de Estados Unidos para lograrlo.

China quiere hacer a los uigures del país, un grupo étnico de mayoría musulmana, más sumisos al Partido Comunista. Ha detenido hasta a un millón de personas en lo que China llama campamentos de “reeducación”, lo que ha despertado denuncias de grupos de derechos humanos y una amenaza de sanciones por parte del gobierno estadounidense de Donald Trump.