martes 7 de diciembre de 2021
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Larreta corre con el caballo del comisario pero en Juntos crece la resistencia contra su sueño presidencial

Aunque la presión mayor la tendrá el Frente de Todos, a Horacio Rodríguez Larreta también le tocará el domingo enfrentar una nueva prueba de fuego. El jefe de Gobierno porteño tendrá que ratificar en las elecciones generales lo que insinuaron las primarias en las que se impusieron sus candidatos a los dos lados de la General Paz. María Eugenia Vidal y Diego Santilli deberán demostrar que pueden representar la heterogeneidad de una alianza en la halcones y palomas conviven a los codazos. La ex gobernadora bonaerense y el ex vicejefe de Gobierno porteño tienen el desafío de retener el voto de Ricardo López Murphy y Facundo Manes, un electorado que fue decisivo para darles la victoria en las PASO y convertir a Larreta en uno de los grandes ganadores del 12 de septiembre.

Unida por el rechazo al frente peronista, la coalición opositora empezará a dirimir desde el lunes la batalla interna por el liderazgo hacia 2023. Con dos mandatos en la Ciudad y obligado a dar el salto, Larreta es el que más ambiciona y más arriesga. Si el resultado refrenda su objetivo y la boleta de Juntos vuelve a imponerse en el AMBA, el sucesor de Mauricio Macri en la Ciudad habrá salido fortalecido en su pulseada por recibirse de jefe, pero no habrá derrotado a sus rivales dentro del bloque antiperonista.

Con una larga carrera política que lo llevó del menemismo al macrismo y hoy lo ubica como favorito entre las apuestas del Círculo Rojo, Larreta debe confirmar que su capacidad para neutralizar antiguos detractores sirve de cara a una pelea nacional. Aunque son muchos los que piensan que tiene despejada la autopista hacia la presidencia, la lista de los que quieren frustrar sus aspiraciones viene creciendo. El primero es el propio Macri, que afirma ante su entorno que la victoria de las PASO responde a la vigencia de la “franquicia” del PRO, el sello que considera ineludiblemente ligado a su figura. Macri no repara en el fracaso ruidoso de su gestión económica: al contrario, se inspira en la deriva del gobierno peronista y quiere jugar su segundo tiempo. La aparición de figuras que rechazan cualquier gradualismo, reclaman un ajuste vía shock y se ubican a su derecha como José Luis Espert y Javier Milei le permitió al ex presidente posicionarse como un nuevo centro del arco opositor. Lo que hace dos años hubiera sonado a delirio hoy empieza otra vez a tornarse viable en la cabeza de los macristas duros que, como el intendente de Dolores Camilo Etchevarren, ya largaron la campaña presidencial del ingeniero.

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