14.1 C
Buenos Aires
martes 28 de septiembre de 2021
Cursos de periodismo

Las 30 horas en las que se tambaleó el Gobierno de Castillo

El día anterior había sido su investidura oficial como presidente. La pompa del Congreso. La solemnidad militar. El mármol como testigo del momento. Ahora, sin embargo, Pedro Castillo observaba el horizonte infinito de Los Andes. Estaba en la región de Ayacucho rodeado de montañas y aves que sobrevolaban una planicie extensa. Llevaba colgada la banda presidencial y el sombrero de palma con el que nació puesto. Se acercó en ese momento a una mesa posada sobre un tapete rojo. Encima, un pequeño crucifijo y una Biblia. Entonces, Castillo engoló la voz.

—Señor Guido Bellido Ugarte, ¿juráis por Dios y estos santos evangelios desempeñar leal y fielmente el cargo de presidente del consejo de ministros que en vos confío?

—¡Sí, juro!—, resumió un hombre embutido en un traje azul marino.

—Si así lo hicieres, que Dios y la patria os premie. Y si no, que la patria os lo demande.

elpais.com  (elpais.com)