martes 11 de diciembre

Las acusaciones de acoso contra Morgan Freeman quedan en nada, ¿quién restituye ahora su reputación?

Michael Douglas reconocía sin tapujos en una entrevista con este diario que sintió nervios en plena efervescencia del #MeToo. Eran tantas las acusaciones lanzadas contra un notable puñado de colegas y compañeros de profesión, que tuvo miedo de ser arrollado por la melé. Siempre se declaró inocente, acusado de abuso sexual por una ex empleada, y la cosa quedó en nada, pero se podía haber llevado su reputación por delante.

Bien lo sabe su amigo y compañero Morgan Freeman, al que un grupo de 16 personas, tanto hombres como mujeres, acusaron en verano de comportamiento indebido que derivaba en acoso. Meses después, la acusación se ha diluido. Ni ha intervenido la justicia en el asunto ni han surgido nuevas pruebas concluyentes contra el actor. De hecho, en su caso se ha hablado de fraude periodístico.


En un artículo publicado por el portal Red Etica de la Fundación de Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, se describe cómo una periodista de entretenimiento de la cadena CNN, Chloe Melas, fabricó evidencias para acusar a Freeman. “Todo fue un fraude de una reportera racista de CNN”, asevera Tomoo Terada, escritor y autor del artículo.

El texto afirma que de las 16 personas que acusaron al actor, 14 eran anónimas, y que posteriormente dos de esas fuentes confirmaron que nunca tuvieron problema alguno con el actor de 80 años. A Freeman lo acusaron de hacer sentir incómodos a hombres y mujeres con sus comentarios, y de tocarle la espalda y los hombros a algunas mujeres sin permiso.

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