martes 18 de diciembre

Las balas caseras: un nuevo capítulo en la batalla por las armas en Estados Unidos

Dentro del desordenado taller que tiene en su garaje, Michael Crumling, un armero de 29 años, presumió con orgullo de la impresionante colección de balas de plomo que ha elaborado meticulosamente desde cero.

Por todo el país, millones de aficionados a las armas como Crumling recargan sus propias municiones y funden sus propias balas —pasatiempos que consumen horas y que durante generaciones han formado parte de la cultura de las armas de fuego—.


Sin embargo, Crumling ha creado algo en su garaje que lo distingue de sus pares, una solución potencial para un problema que ha molestado durante mucho tiempo a los creadores de las armas hechas en impresoras 3D: una bala que no arruina las armas de plástico.

Con todo, Crumling asegura que no tiene planes de vender o producir en masa las balas de diseño especial, aunque representen el próximo paso en la fabricación de mejores armas imprimibles y el próximo frente de batalla de la actual disputa regulatoria por los arsenales caseros.

Dejar un comentario