Las capitales del socialismo del siglo XXI

Hugo Chávez llega a la presidencia de Venezuela en 1998 e instaura la denominada Revolución Bolivariana; Evo Morales se hace cargo de la conducción de Bolivia en 2005 y establece el Estado Plurinacional; y Rafael Correa obtiene el mando de Ecuador en 2007 y pone en vigencia la llamada Revolución Ciudadana. Los tres gobiernos tienen una propuesta similar respecto al Estado, enmarcada en tres ejes estratégicos: el post neoliberalismo (retorno de lo público), la conducción híper presidencialista (caudillista) y la formulación de un proyecto nacional con dos ejes. Un Estado soberano, es decir sin influencia externa, y unas políticas públicas que se ejecutan homogéneamente en todo el país.

En ese contexto, ¿qué ocurrió con los territorios y en particular con las capitales de estos países? Lo primero: los concibieron como si fueran espacialmente uniformes, produciendo una política impositiva que no reconoció el empoderamiento histórico de los municipios, ocurrido a fines del siglo pasado, gracias a los procesos de democratización de las sociedades nacionales. En otras palabras, la visión centralista no reconoció la autonomía municipal.


Segundo y respecto de las tres capitales: por primera vez se produce una diferenciación histórica entre capitalidad (asiento urbano del poder) y centralidad política (lugar desde donde se ejerce el poder), que condujo a un debilitamiento del sentido de capitalidad por el híper presidencialismo, ejercido de forma ubicua; o sea, en todas partes y al mismo tiempo y no desde la capital.