25.3 C
Buenos Aires
lunes 1 de marzo de 2021
Cursos de periodismo

Las cicatrices de Wuhan, un año después

La ciudad donde surgió el foco inicial de la pandemia ha recuperado la casi total normalidad, pero las secuelas son patentes en el ánimo de su población.

Las caras de los difuntos, grabadas en gris, miran tranquilas desde sus lápidas negras, tan nuevas que aún relucen. Ante algunas hay bastoncillos de incienso quemados, indicios de una visita reciente. En otras, una piedrecita sujeta fajos de billetes de pega para que, según la tradición china, el muerto pueda usarlos en el otro mundo. Varias muestran una foto a color, sujeta aún con cinta adhesiva. En esta ladera del cementerio de la colina de Biandanshan, el mayor de Wuhan, la gran mayoría de los enterrados murió en los mismos meses: enero, febrero y marzo de este año, el pico de la pandemia aquí. Muchos fallecieron en la sesentena, la cincuentena o incluso más jóvenes. La covid no se menciona en sus epitafios. Tampoco hace falta para saber qué es lo que se llevó a muchos de ellos.

A los pies de la colina, más allá del silencio solo roto por el canto de los pájaros, el ajetreo de una ciudad industrial de 11 millones de habitantes, puerto fluvial, nudo de transportes y sede tecnológica. Cuando se cumple un año de que los primeros casos empezaran a llegar a los hospitales, el coronavirus parece ya solo un mal sueño en el foco original de la pandemia, donde se contagiaron más de 50.000 personas y murieron 3.869. El confinamiento que encerró a sus residentes durante 76 días, hasta que se levantó el 8 de abril, ha quedado muy atrás. “Wuhan es ahora la ciudad más segura del mundo” es la jaculatoria en boca de sus habitantes, repetida una y otra vez con la fe del recién converso.

elpais.com  (elpais.com)