martes 11 de diciembre

Las crueldades de Trump hacia los niños migrantes suceden porque nadie lo frena

Hace toda una vida, la familia de Ana Frank solicitó visas estadounidenses para escapar de Hitler, pero rechazamos a los Frank y a otros refugiados judíos desesperados. Pensamos: “Es problema de Europa, no nuestro, y no queremos que nos invada ‘esa gente’”.

Hoy, el presidente Donald Trump de nuevo les está cerrando la puerta a los refugiados desesperados. De hecho, el gobierno de Trump ha ido aún más lejos, pues está arrebatando niños de los brazos de adultos que buscan asilo, al parecer como una manera de infligir crueldad innecesaria para desalentar a las personas a que se dirijan a Estados Unidos.


José Demar Fuentes, licenciado de 30 años, llegó en noviembre con Mateo, su hijo de 1 año, desde El Salvador. Fuentes estaba en la lista de ejecuciones de una pandilla salvadoreña, según su abogada, Noreen Barcena, quien añadió que padre e hijo entraron a Estados Unidos legalmente, se presentaron ante un oficial de inmigración, proporcionaron actas de nacimiento y otros documentos, y solicitaron asilo para salvar sus vidas.

Varios días después, los oficiales de inmigración llegaron y se llevaron a Mateo.

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