Las granjas experimentales podrían remediar la escasez de comida urbana

Tratar de imaginarse la ciudad del futuro acostumbra a ser comparable a visualizar el paisaje de la serie Los Supersónicos, un lugar de rascacielos ovalados y de coches voladores. O mejor, la nebulosa y distópica Los Ángeles de Blade Runner. Claro que en la cabeza de Jo Vidler y Heather Ring, las ciudades del futuro estarán llenas de zonas verdes; que no solo serán ecológicas, sino también comestibles.

Sobre un embarcadero que sobresale del Támesis, la pareja de emprendedores han fundado Farmopolis, un espacio donde experimentar con cómo podría funcionar su idea. El proyecto conforma el principio de un prototipo de granja urbana a nivel social, tecnológico y agrícola.


«Tenemos que encontrar la manera de cultivar en las ciudades», asegura Vidler. «Nos estamos quedando sin tierra, tenemos que luchar contra el cambio climático y con una población que no para de crecer, de manera que tenemos que preguntarnos: ¿Cómo nos alimentaremos en el futuro?