viernes 16 de noviembre

Las grietas entre Caputo y Dujovne y dentro del empresariado

“Cero diferencias”, niegan cerca del presidente del Banco Central, Luis Caputo, cuando se consulta sobre peleas con Nicolás Dujovne. “No estoy al tanto”, matizan en el entorno del ministro de Hacienda. Altos dirigentes del PRO reconocen las disidencias mientras Dujovne y el vicepresidente del Central, Gustavo Cañonero, negocian en Washington un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), sólo tres meses después de firmado el anterior. Más allá de los chispazos, están condenados a convivir, por lo menos hasta que se selle el pacto con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.

Pero las grietas no sólo atraviesan al “equipo”, como autodenominan los funcionarios amarillos a su gobierno. También al círculo rojo, como bautizó el presidente Mauricio Macri al establishment del que emergió. “Hay una grieta entre los que siguen apoyando y los que le soltaron la mano”, comentaba un directivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) mientras, al son de Yamile Burich & Ladies Jazz, esperaba una minihamburguesa en un food track instalado en el after office de la conferencia anual de la entidad, este 4 de septiembre en Parque Norte.


“Nico y Toto tienen diferencias sobre cómo debe intervenir el Central en el mercado cambiario”, explica uno de los más poderosos funcionarios de Cambiemos. Dujovne y el antecesor de Caputo, Federico Sturzenegger, habían aceptado en junio pasado que el FMI impusiera restricciones al uso de reservas y a las intervenciones con dólar futuro, de modo tal que se dejara que el peso se devaluara y que así se licuara parte del abultado déficit fiscal. “Nico entiende la postura del FMI, pero Toto quiere que lo dejen usar más dólares para evitar una mayor devaluación”, explica el dirigente del PRO, que pidió conservar el anonimato.

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