jueves 20 de septiembre

Las implicaciones de nombrar a Israel como Estado nación judío

En julio de 1967, en medio de un momento de euforia nacional, el primer ministro fundador de Israel, David Ben-Gurión, salió de su retiro para advertirles a los israelíes que habían sembrado las semillas de su autodestrucción.

El país acababa de lograr una victoria militar aplastante contra sus vecinos, que dejó a los israelíes con la sensación de que el gran experimento de un Estado judío realmente podría funcionar.


No obstante, Ben-Gurión insistía en que Israel debía renunciar a los territorios que había conquistado. De lo contrario, dijo, la ocupación podría distorsionar al joven Estado, que había sido fundado para proteger no solamente a los judíos, sino también sus ideales de democracia y pluralismo.

Hoy, 51 años después, Israel ha declarado formalmente el derecho a la autodeterminación nacional, alguna vez concebida para designar todo lo que está dentro de sus fronteras, como “exclusivo del pueblo judío”.

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