martes 11 de diciembre

Las letras pequeñas del wifi “gratis” de Buenos Aires

Si usted está leyendo esta nota y vive en la ciudad de Buenos Aires, pregúntese si alguna vez usó el wifi del subte. Ahora piense si, antes de aceptar los términos y condiciones, los leyó. En voz bien alta, diga por qué no lo hizo (si no vive en Buenos Aires puede pensar en cualquier servicio de las llamadas “smart cities”: wifi gratuita en el aeropuerto de Amsterdam, de la CDMX o de cualquier otro lugar del mundo). Recuerde si alguna otra vez en su vida firmó un contrato sin leerlo. Acepte que los tiempos han cambiado y, la próxima vez, cuídese.

Ahora, piense si firmaría un contrato en el que por usar internet durante unos minutos estuviera entregando datos como: modelo de equipo, dirección IP, datos sobre su ubicación física geolocalizada y, si se registrara, también nombre, apellido, tipo y número de documento y/o CUIT y/o CUIL, género, dirección de mail, nacionalidad, contraseña, confirmación de contraseña, preguntas secretas, teléfonos, dirección y código postal.


Piense si firmaría un contrato en el que por usar internet durante unos minutos cediera su voz y sus fotos para publicidades del subte o del Gobierno de la Ciudad. ¿No lo haría? ¿Aceptó el wifi del subte? Porque allí, en el contrato, dice que el usuario presta “su expresa conformidad para la utilización y difusión de sus datos e imágenes (foto y voz) por los medios publicitarios y de comunicación” que la empresa “SBASE y/o el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires disponga”. Si lo hizo, no debería sorprenderse si un día al entrar a la estación, ve su cara en una gigantografía con la frase: “De lunes a viernes bien temprano, (su nombre y apellido) disfruta de nuestro servicio”.

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