domingo 19 de agosto

Las Marielles de Brasil, un ejército de únicas

Silencio. Sollozos. Y un inmenso vacío ha dejado entre ellas la muerte de Marielle Franco. El movimiento negro feminista brasileño perdió el pasado 14 de marzo un brazo o una pierna. Uno de esos miembros que, cuando falta, parece que el pilar se desmonta. Pero no, ellas mismas reconocen estar en “rehabilitación”.

Eso dicen las que se atreven a hablar. Un mes después de la muerte de su compañera, bien sea por miedo o como consecuencia de una “tristeza inabarcable” –nos dice Juliana Borges, una de las principales voces de Sao Paulo– quienes compartieron su lucha prefieren no hacer declaraciones. “Su muerte ha sido uno de los golpes más duros que hemos recibido. Somos muy pocas en la política institucional y ella representaba todo y a todos”, nos dice la periodista de Brasil de Fato y activista negra, Juliana Gonçalves.


Son muy pocas en todos los espacios. Si atendemos a las estadísticas, vemos que el 55% de las mujeres brasileñas son negras. Si echamos un vistazo a las instituciones, cargos públicos o de dirección, el porcentaje no supera la unidad. Marielle, abrazada a sus banderas era única en la Asamblea Legislativa del Estado de Rio de Janeiro (ALERJ). Thula Pires también es la única profesora negra de Derecho Constitucional de la Universidad Católica de Rio de Janeiro. Como la socióloga y profesora Alessandra Almeida lleva siendo la única negra del instituto privado en el que estudió becada, o la única examinadora en la banca de tesis doctoral de la Universidad de Sao Paulo, o la única en el restaurante caro, en el teatro, en la exposición…

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