Las mentiras de los mapas en la era del fetichismo tecnológico

Que la publicidad es engañosa, que sus fotos están retocadas, que los porcentajes de efectividad de los productos que promocionan están dibujados y que nada de lo que compremos va a lucir tal como nos lo están vendiendo está amplia y socialmente aceptado. No lo decimos así, pero sabemos que la publicidad miente.

En cambio, no le permitimos nada de eso a los mapas: una de las imágenes más incontestables, a las que el público general no se atreve a poner en cuestión, son los mapas. Probablemente, hasta hace pocos años, la fotografía también disputaba este trono, pero el desarrollo de las tecnologías digitales que permiten a un usuario medio intervenir y alterar las fotos con métodos caseros e intuitivos (es decir, no profesionales) le ha hecho perder un poco ese aura que tanto desveló a Walter Benjamin, Susan Sontag, John Berger, y varios otros.