Las peores charlas TED de la historia

Parecía una buena idea, gente inteligente contando en público cosas inteligentes. Compartir conocimientos y experiencias. Eso era la base de las TED Talks. Fundadas en 1984, cuando en 2006 pasaron a estar disponibles de forma gratuita en la web su popularidad se disparó y con ello los problemas derivados del éxito.

Muchas parecen calcadas unas de otras, los participantes se comportan como si fueran concursantes de Operación Triunfo y algunas de las más vistas de la historia no desentonarían en la estantería de los libros de autoayuda tipo Cómo los grandes líderes inspiran o El secreto para trabajar feliz. Por no hablar de las que son diez millones de variaciones sobre uno de los clichés más irritantes que ha formulado el ser humano: “Sé tú mismo y tu vida mejorará”. Ese es el auténtico problema, algunas de las charlas van de lo risible a lo patético.