Las protestas en Brasil dan un giro pronunciado hacia la derecha

A un año de las manifestaciones contra los gastos por los juegos olímpicos y a favor de enjuiciar a Dilma Rousseff, cada vez menos personas participan en las protestas callejeras de Brasil: una buena noticia para el sucesor poco popular de la expresidenta, Michel Temer. Pero las demandas de quienes todavía marchan se han vuelto más duras, con un aparente giro hacia la derecha.

Decenas de miles de manifestantes salieron a las calles el domingo 26 de marzo en al menos 18 ciudades para apoyar la investigación de la Operación Lavajato (o Autolavado) sobre un escándalo de sobornos en la paraestatal Petrobras. La investigación, que también resultó en una mayor presión para enjuiciar a Rousseff por maquillar las cuentas públicas, ha dejado nerviosos a políticos de todos los partidos; algunos ya buscan impulsar una amnistía por casos de financiamiento ilegal de campañas.