Las razones por las que la industria «fast food» no apoya a Donald Trump

Las industria de la comida y la bebida rápida había sido una proverbial partidaria del Partido Republicano. O, al menos, así había sido durante las dos últimas décadas. Tal y como lo certifica el Centro para las Políticas Receptivas, la industria —formada por bares, corporaciones de refrescos, productores de golosinas y, por supuesto, por las grandes cadenas de comida basura— acostumbraba a entregar el 70 por ciento o más de sus donaciones al Partido Republicano. De hecho, «los demócratas jamás han recibido más que un 40 por ciento de las donaciones».

O, al menos, hasta las elecciones de este año.


Y es que este año el proverbial amor de Donald Trump por la comida basura ha sido desairado por todo lo alto. Por mucho que no se haya cansado de repetir su pasión por todos los productos que se pueden adquirir en los establecimientos en los que pides comida basura desde tu auto, a Trump le han dado con la puerta en los morros. Ninguna de las grandes corporaciones quiere seguir alimentando la boca del líder del pelo implantado.