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jueves 5 de agosto de 2021
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Las trampas más curiosas que usan los narcos para burlar controles en fronteras y rutas

Para pasar las fronteras, para que no los detengan en un control de rutas, para subir un embarque con cientos de panes de cocaína a un buque. El ingenio narco se recicla porque las fuerzas de seguridad ya conocen sus trucos. Si la droga que transportan no está escondida, las posibilidades de llegar a destino disminuyen. En esa búsqueda es que, por ejemplo, un grupo narco en Bahía Blanca metió 1.800 kilos embutidos en enormes ruedas de láminas de acero, con un campo electromagnético para que no se lo pueda detectar. Pero no todas son maniobras premium como ésta. Pueden embadurnar los cargamentos con tomates podridos o aceites quemados, con hormonas de perras en celo, para que los perros antidrogas no puedan olfatearlo. Los casos cambian y en los últimos tiempos, los gendarmes se encontraron con casos curiosos, algunos por casualidad.

A comienzos de marzo, un grupo de gendarmes hacía controles vehiculares en la localidad de Cabeza de Buey, en el cruce de las rutas nacionales 9 y 34, a 50 kilómetros de Salta capital. Allí detuvieron un Renault Duster, que iba hacia el sur de la provincia, casi como un trámite. Es una zona que está lejos de la frontera, a cinco horas en auto, con lo cual no estaban buscando específicamente drogas. Uno de los agentes pidió los papeles del auto y otro comenzó a revisar el vehículo. Entonces se dio cuenta de que la tapa del airbag estaba falseada de un costado. Le pidieron a quien iba arriba del auto que se bajara. Al desarmar la parte de plástico se encontraron panes de cocaína colocados. Al seguir con el rastreo detectaron un chapón en la parte delantera que no era original, también allí habían escondido cocaína. En total eran 31 paquetes de un kilo, 14 en la zona del airbag y los 17 restantes en el paragolpe delantero. El conductor, de 28 años, fue detenido.

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