Las tres incógnitas que la muerte de Soleimani le plantea al gobierno de Alberto Fernández

A la nueva década solo le tomó dos días mostrarle a la flamante administración de Alberto Fernández lo difícil que será aislar a la Argentina de la geopolítica global, lo complejo que es hacer equilibrio en un mundo dividido en bandos y lo peligroso que podría ser supeditar la relación con otros países a las necesidades políticas internas.

Qassem Soleimani era una especie de canciller, director de inteligencia y jefe de las fuerzas armadas de Irán, todo a la vez. Era también el segundo hombre más poderoso de ese país, y como tal, uno de los más influyentes en la historia reciente de Medio Oriente. Su muerte, en Irak, parece lejana a la Argentina. No lo es y, de hecho, podría afectar al país en por lo menos tres maneras diferentes.