Las tres rebeliones que pueden frustrar los planes de reelección de Macri

El modo electoral se activó definitivamente en Casa Rosada la semana pasada. La confirmación de ello fue la decisión de erigir a Cristian Ritondo como cabeza de la lista de diputados por la provincia de Buenos Aires. Pieza clave en el engranaje del gobierno bonaerense, la figura de Ritondo encaja justo para cubrir el espacio vacío que dejará una figura legislativa central para Cambiemos como Emilio Monzó, presidente de la Cámara baja y principal gestor desde el Congreso de muchas de las iniciativas que el Gobierno logró articular con la oposición en los primeros tres años de mandato de Mauricio Macri.

El día a día cotidiano y los vaivenes de la economía no impiden que cerca de Macri ya trabajen en el armado de la campaña, más temprano que otros años, incluso. En ese contexto, cargado de encuestas que miden imagen e intención de voto aun cuando los candidatos no están definidos, sobra la cautela en Balcarce 50. Y hay una máxima, que se proclama, por convencimiento propio, pero también como una muestra de fuerza hacia afuera, “El único candidato es Mauricio”, proclaman quienes a ese tercio de apoyos al Presidente que supuestamente estaría garantizado, le añaden entre cinco y diez porcentuales al momento de la elección.


La mejor noticia para el macrismo por estas horas es que a 2019 ya se le puede arrancar dos meses del calendario y el camino hacia el 10 de diciembre es más corto. A mediados del año pasado, en plena disparada del dólar y recién iniciada la crisis económica que se devoró medio gabinete, la coyuntura sólo permitía completar un día y recién después pensar en el siguiente. Hoy se piensa en el mes a mes. No es poco. Aunque la distancia con aquel pronóstico de Macri de 2017 de “pensar una Argentina por 20 años” haya aumentado tanto como la inflación o el precio del dólar en ese mismo período.