Las variables que nos ponen en riesgo de padecer obesidad son más complejas de lo que creíamos y algunas están en nuestro funcionamiento cerebral

    Entender cómo funciona la obesidad y por qué algunas personas son más vulnerables a sufrirlas que otras es clave para conseguir luchar contra lo que ya se considera una epidemia mortal. Cada vez más niños sufren problemas de peso y enfermedades consideradas de adultos como la diabetes tipo 2 o el hígado graso no alcohólico. La población muestra signos de estar obesa, pero malnutrida al mismo tiempo, ¿Cómo es todo esto posible?

    Ha existido cierta tendencia a lo largo de los años a culpar a la persona por su peso y a achacarlo todo a una falta de «fuerza de voluntad». Sin embargo, hoy en día sabemos que existen muchas más variables que se relacionan con la obesidad y que no es todo cuestión de los actos del individuo particular. Algunas de esas variables, y la respuesta a por qué algunas personas son más vulnerables que otras a sufrir obesidad, podrían estar en nuestra genética. Y más concretamente, en cómo esta afecta a nuestra función cerebral.