jueves 20 de septiembre

Las ventanas tendrán su propia clasificación para la eficiencia energética

Junto a distintas instituciones del Estado y el sector privado, el INTI tuvo un rol clave en la redacción de la norma IRAM 11507, tendiente a la eficiencia en el ámbito constructivo, referida al etiquetado energético de ventanas.

El INTI, a través de su Centro de Construcciones, fijó los lineamientos y parámetros centrales a fin de establecer las distintas etiquetas posibles de acuerdo a diferentes regiones de la Argentina. “Buscamos antecedentes, vimos una propuesta desarrollada por la Universidad de Dinamarca, que luego con ciertas modificaciones se transformó en una norma ISO en Europa, la 10077. La estudiamos y tomamos como ejemplo”, explicó Vicente Volantino, de INTI-Construcciones. El camino hacia la concreción de la normativa comenzó en 2012, cuando la entonces Secretaría de Energía de la Nación solicitó al subcomité de Carpintería de Obra del IRAM comenzar a trabajar en ese sentido.


Al momento de definir una metodología que sirviera de guía para el etiquetado, se tuvieron en cuenta dos ejes principales: la tecnología y el clima. El software Energy Plus, con el que trabajó el INTI, es un programa de cálculo de simulación energética que contempla ambas variables. Los especialistas del Instituto consideraron 18 ciudades argentinas como referencia y simularon un modelo determinado de edificio, con una cierta cantidad de ventanas.

A su vez, teniendo en cuenta la diversidad climática de la Argentina, se dividió al país en cinco zonas: el NEA; el NOA y Cuyo; la zona central; casi toda la Patagonia; y, por otro lado, Tierra del Fuego. Hay un etiquetado particular para cada una de las cinco.

“Energy Plus se usó para llegar a encontrar las ecuaciones correspondientes a cada condición climática. Hubo que analizar hora por hora durante todo un año y con numerosas variables: cada ciudad, temperatura, radiación solar, velocidad y dirección de viento, magnitudes meteorológicas, entre otras. Se procesaron 8760 datos”, precisó Volantino, quien destaca que “si un fabricante quiere hacer una ventana, el etiquetado permite saber cómo se comportará y cuánto aísla en cada zona”.

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