Las víctimas inesperadas de las políticas migratorias de Trump: los granjeros estadounidenses

Mike McMahon tiene un temor: si a uno de sus trabajadores sin documentos le ponen una infracción de tránsito, eso podría causar que le hagan una auditoria migratoria a toda su granja. Si otro es detenido por agentes de migración en un punto de revisión en el camino o en el estacionamiento de un supermercado, el resto podría escapar. Y si su fuerza de trabajo sin papeles desaparece de la noche a la mañana, no hay manera de remplazarlos.

“Me mantiene despierto por la noche”, dijo McMahon, propietario de una granja que produce lácteos al sur de Syracuse. “Hay personas que simplemente dicen: ‘Mándenlos a todos de regreso y construyan un muro’. Pero, si eso ocurre, tendríamos anaqueles vacíos en las tiendas”.


Desde hace mucho tiempo ha sido un secreto a voces en la parte norte del estado de Nueva York que la industria de los lácteos ha podido sobrevivir porque depende de los migrantes sin documentos para su fuerza laboral. Ahora, esta región se ha convertido en un punto importante en el debate sobre las estrictas medidas del presidente estadounidense Donald Trump en contra de los migrantes sin documentos y su papel en la agricultura.

Las tensiones han escalado a tal grado que el año pasado Andrew Cuomo, gobernador de Nueva York, describió a los agentes federales como imprudentes, al acusar al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de violar los derechos de los granjeros para perseguir a migrantes sin documentos.