martes 30 de noviembre de 2021
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Libros ocultos: bibliotecas célebres sin lectores

«Que otros se jacten de los libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer», dijo alguna vez Jorge Luis Borges. Los libros a los que se refiere, esos que lo hicieron soñar, lo inspiraron y lo instruyeron pueden ser consultados hoy en la Fundación que lleva su nombre. Pero no corrieron la misma suerte, por ejemplo, las bibliotecas personales de otros grandes escritores argentinos como Ernesto Sabato, Tomás Eloy Martinez o Manuel Mujica Lainez, que sólo pueden mirarse pero no tocarse. Y desde cierta distancia, como se mira un cofre que guarda un valioso tesoro. La llave para abrirlo debería, según el sentido común, estar disponible. Pero no lo está.

Los hijos de Sabato, Martínez y Mujica Lainez llevan años buscando sin éxito quien financie y tenga la preparación adecuada para inventariar y clasificar los miles de libros que ellos vieron desde niños en las bibliotecas de sus hogares y que ahora serían el festín de investigadores y lectores en general. Ni las universidades de gestión pública o privada que dictan carreras afines ni los institutos de investigación o entidades de bien público han decidido hasta ahora tomar a su cargo este servicio. En tanto, sólo algunos pocos pueden gozar, aprender o interpretar los comentarios anotados en los márgenes, los subrayados, las marcas y las dedicatorias que otros autores célebres les escribieron.

lanacion.com.ar  (www.lanacion.com.ar)