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martes 28 de septiembre de 2021
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Lionel Messi en París: oscuro retrato del fútbol moderno

En esas frenéticas horas finales de abril, antes de que una camarilla de propietarios de los clubes más importantes de Europa revelara su plan para una superliga separatista ante un mundo desprevenido y poco receptivo, surgió un cisma en sus filas.

Una facción liderada por Andrea Agnelli, presidente de la Juventus y Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, quería anunciar el plan tan pronto como fuera posible. Agnelli, en especial, sentía personalmente la presión de estar actuando, de hecho, como doble agente. Todo, decían, estaba listo. Al menos tan listo como se podía.

Otro bando, enfocado en los grupos de dueños estadounidenses que controlan a los gigantes tradicionales de Inglaterra aconsejó ser precavidos. Los planes todavía tenían que pulirse. Todavía había que, por ejemplo, debatir cuántos sitios le darían a los equipos que calificaran para el campeonato. Sentían que era mejor esperar hasta el verano.

nytimes.com  (www.nytimes.com)