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sábado 31 de octubre de 2020
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Llega la televisión en la que no pasa nada

18 horas seguidas de pesca de salmón. 134 horas libres de cortes en barco por la costa de norte a sur. Las mareas, la tala de árboles, la vida de las aves en nidos prefabricados o la confección de un jersey desde la oveja hasta la prenda. La lectura de la Constitución en su segundo centenario o los salmos interpretados por los coros de todo el país. Retransmitir en directo y en prime time cualquier actividad cultural que apele a los valores de la nación, dure lo que dure y aunque casi nunca pase nada, es el innovador concepto audiovisual de Sakte-TV, traducida como televisión lenta, nacida en 2009 en la Norsk Rikskringkasting (NRK), la radiotelevisión pública noruega.

Aunque es una de las pocas denominaciones catódicas que escapa del inglés, la televisión lenta no se ha librado de chanzas. “Los amigos nórdicos tienen una fama que contradice su pasado, por su decencia y modestia. Pero allí pueden pasar cosas un poco locas. Por ejemplo, uno de los mayores éxitos televisivos de Noruega es un programa en el que se quema leña en una chimenea horas y horas”, bromeaba sobre Sakte-TV el presidente Obama en una cena durante la cumbre con los países nórdicos en Washington el pasado mayo.

Locura o no, la apuesta por esta fórmula arriesgada en los tiempos de la alta velocidad surgió en una de las reuniones habituales de comedor del equipo de editores, cuando a uno de ellos se le ocurrió emitir un programa de radio para conmemorar la invasión alemana del país escandinavo en 1940, reconstruyendo durante la noche la duración y el lugar exactos de la víspera del ataque.

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