Llegó la lluvia de dólares, pero cayó en el lugar equivocado

Las elevadas tasas de ganancias en acciones y bonos públicos hacen que los inversores no miren al sector productivo que tiene que enfrentar los costos e impuestos más elevados del mundo, sin mencionar las tasas de interés que hay que pagar cuando necesitan financiarse.

Mientras no se corrijan estas desventajas, el sector financiero seguirá ganándole al productivo porque, además, tiene la ventaja de que se puede salir cuando uno quiera; esto es, cuenta con singular liquidez, a diferencia del capital que se hunde en la economía real.


Empresas, Gobierno y sindicatos, se merecen una conversación porque son responsables de estos festivales de dinero que se viven periódicamente en el país. «Esto es como el verano. Cuando se va el sol, poco tiempo después se va el bronceado», ironizó un operador experto en euforias efímeras.