Llegó un día en que Jaime Durán Barba perdió la magia y dejó a Mauricio Macri sin hechizos

No le había errado nunca. O casi nunca.

Ni en el 2011, cuando le aconsejó a Mauricio Macri que se refugiara de nuevo en la Ciudad y se olvidara de pelear por la Presidencia porque era «imposible ganarle a una viuda».


Ni en el 2015, cuando defendió, punto por punto, uno a uno, los motivos centrales por los que aliarse con Sergio Massa era un suicidio político, ante la insistencia del círculo rojo que pedía a gritos ese acuerdo.

Ni siquiera en estos últimos años y meses, en los que había empezado a avisar de la brutalidad del ajuste económico. «No dudo de que los economistas del gobierno sean buenos, pero eso no sale en las encuestas», les dijo, sin filtro, a María Eugenia Vidal y sus ministros en el retiro de Chapadmalal de comienzos del 2018, mucho antes de que la crisis empezara a mostrar su peor cara.