Llevamos 15 años estudiando la actividad cerebral de forma errónea. Y hay cientos de estudios equivocados

Así resumía Ahmad Hariri, doctor en psicología y neurociencia en la Universidad de Duke, las consecuencias que va a tener su último análisis: “¡Estos [resultados] van a tener un impacto sobre mi trabajo superior que en el de ninguna otra persona! Todo esto es por mi culpa. Me voy a tirar por la ventana. Toda una sub rama científica podría extinguirse si no abordamos esta gravísima limitación”.

Está hablando de un tipo de estudios cuyos supuestos hallazgos, que permitían en ocasiones generar titulares de lo más llamativos, han sido durante años difundidos al público general desde diversos medios de comunicación (es muy posible que nosotros también hayamos caído en ello).