22 C
Buenos Aires
lunes 12 de abril de 2021
Cursos de periodismo

Lo que aprendí siendo evangélico por tres años

Este artículo tiene una carga personal. Una de las decisiones más raras que tomé en mi vida fue participar en una iglesia evangélica. Aunque participar es un eufemismo porque en realidad estuve involucrado tres años, me bauticé por inmersión (en una hermosa pelopincho), fui “líder” de jóvenes y misionero. En ese momento tenía mis razones para hacerlo pero no vienen al caso. Al mismo tiempo empecé a estudiar en la UBA, cursé el CBC y el primer año de Filosofía. Con la inquietud cognitiva que me caracteriza me puse a leer teología, lo cual me llevó a los textos descomunales de Paul Tillich y Hans Kung.

Leí la biblia completa, leí sobre la conformación del canon bíblico, estudios exegéticos sobre el nuevo testamento y algún que otro libro sobre la figura histórica de Jota Cristo. Hubo un momento donde mi formación autodidacta chocaba de lleno contra las enseñanzas de la iglesia a la que pertenecía. Sin mucho escándalo, me fui. Este artículo está lejos de ser una burla o un intento de desacreditar las creencias religiosas aquellos que eligen dedicar su vida a dicha institución. Es apenas un intento de explicar, a grandes rasgos, cómo funciona una iglesia evangélica promedio.

medium.com  (medium.com)