viernes 21 de septiembre

Lo que está realmente en juego en la guerra comercial entre Estados Unidos y China

La primera disputa hegemónica del siglo XXI ha comenzado.

El conflicto comercial entre los EE.UU y China en los últimos meses avanzó a través de una escalada continua. La decisión de Estados Unidos de imponer aranceles del 25% sobre importaciones chinas por valor de US$ 50 mil millones se complementó con la respuesta China de imponer aranceles del 25% sobre importaciones estadounidenses por el mismo valor. El presidente Donald Trump luego pidió a sus funcionarios del área de comercio que encontraran otros US$ 200 mil millones en importaciones chinas para colocar aranceles del 10% como retaliación por la decisión de China, y amenazó por twitter con otros US$ 200 mil millones en caso de que China continúe tomando represalias.


El anuncio de la semana pasada de que el vice-ministro chino de comercio Wang Shouwen pasará dos días en Washington este mes tratando de reiniciar las negociaciones comerciales con el subsecretario del Tesoro David Malpas, parece indicar que hay posibilidades de cierta distensión. Sin embargo, aún es demasiado temprano para descorchar el champán.

Esto se debe a que la rivalidad entre EE.UU. y China en definitiva no se trata principalmente del comercio, y solo se trata marginalmente de Donald Trump. De lo que realmente se trata es del surgimiento de China en los últimos cinco años como un formidable competidor en términos de influencia económica y política, un aspirante al liderazgo tecnológico y un importante inversor mundial.

Estos desarrollos han llevado al establishment estadounidense en las áreas de seguridad y política exterior a concluir que Estados Unidos se encuentra ahora en una competencia estratégica a largo plazo con China por la superioridad tecnológica y militar y por el dominio del sistema económico global. Esto indica que incluso si se llega a un acuerdo a corto plazo para retrasar o mitigar los aranceles, es casi seguro que los EE.UU. seguirán aplicando políticas destinadas a contrarrestar o contener la expansión China.

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