viernes 20 de mayo de 2022
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Los 10 desastres de la herencia Grondona, a dos años de su muerte

Era el ladero preferido y el más sólido de Joseph Blatter, cuando el suizo era el presidente de la FIFA. Caminaba por los subsuelos de Zurich con la misma naturalidad que subía las escaleras en la sede de la AFA en la calle Viamonte o con las que caminaba las calles de su querido Sarandí. Julio Grondona era un especialista en construir poder. Hablaba sólo español, pero lo entendían todos. Era -además de vicepresidente senior- el director de finanzas de la enorme multinacional del fútbol.

Lo describió Blatter, en una entrevista con el diario La Nación: “Grondona era para mí y para el Comité Ejecutivo de la FIFA el elemento tranquilizador. No era fácil dirigir las reuniones del Comité Ejecutivo. Yo prefería dirigir el congreso de la FIFA. Si aparecían problemas, Grondona siempre intervenía y decía (deja el alemán y pasa al castellano): ‘Señores, colegas, ¿por qué discutimos? Esto es el fútbol, el fútbol tiene amateurs y profesionales, ¿pero por qué luchamos nosotros? ¡No! El presidente hace un gran trabajo, ¡sigamos al presidente!’”. Con tono barrial y con el manejo de la caja convencía y mandaba.

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