Los albertistas menos pensados

El único silente durante todo el almuerzo fue Cristiano Rattazzi, el jefe de Fiat, fiscal de mesa de Cambiemos en las últimas dos elecciones y acaso el último exégeta de Mauricio Macri en el mundo fabril. Los economistas Matías Kulfas y Cecilia Todesca quedaron impresionados por su capacidad para mantener, al estilo del Papa Francisco, una ensayada cara de desagrado durante toda la comida que Alberto Fernández compartió con la cúpula de la Unión Industrial Argentina. A su alrededor, en el salón Petiribí del edificio de Avenida de Mayo y Lima, eran todas sonrisas.

La comunión de ideas entre los caciques industriales y el favorito para las elecciones del 27 de octubre parece inédita pero no hace más que reeditar la que los unía a Mauricio Macri al inicio de su gestión, cuando alcanzaron incluso a designar al secretario del área, Martín Etchegoyen, antiguo gerente general de la central fabril. El entonces recién asumido ministro de la Producción, Francisco Cabrera, todavía no había sido retratado en las revistas de chimentos a punto de abordar un avión privado a Punta del Este junto con Juana Viale. El Presidente aún no lo había apodado «latin lover», como lo llama desde entonces.