Los anteojos son los nuevos libros: a pesar de los avances tecnológicos, se resisten a evolucionar

7 de febrero de 2012. Seguramente la fecha no te diga nada, pero es el día en el que se empieza a hablar de que Google estaba trabajando en unas gafas de realidad aumentada. Meses más tarde, el 4 de abril, Google las hizo oficiales a través de un vídeo conceptual en su canal de YouTube y una galería de fotos publicadas en Google+ (que en paz descanse), aunque no será hasta mayo de 2013, en pleno Google I/O, que en Xataka tendríamos la ocasión de probarlas por primera vez.

El dispositivo, o más bien, el prototipo del dispositivo se vendía por 1.500 dólares, un precio demasiado elevado (que la Policía de Dubai pagó gustosa, por cierto) y que acabaría matando al proyecto enfocado a consumidor. No fue el único motivo, en absoluto. Las dudas con respecto a la privacidad también generaron debate porque después de todo cualquier persona con las gafas puestas podría estar grabando a otras sin que estas lo supieran. Tanto, que varios sitios públicos restringieron el acceso a personas que portaran este accesorio.