Los apóstoles del papa para alumbrar el pacto social albertista

“Mauricio, vos no viviste el ´55, pero lo estás haciendo. Esto es igual. Y además, tenés a dos de los tuyos que están empecinados en hacerme la guerra”. La voz del papa Francisco resonó en su oficina del Vaticano. Lo escuchó el presidente Mauricio Macri, en la corta charla de quince minutos que mantuvieron. “Habla poco Mauricio”, comentó el Pontífice a uno de sus hombres cercanos cuando culminó el breve cónclave. Un rato antes se habían tomado una foto en la que el papa empezaba a dar señales corporales, gestuales, de las diferencias que ya estaban instaladas con el gobierno de Cambiemos y la forma de proceder en algunos frentes, sobre todo el social.

Pasaron los días y Macri siguió de gira por Europa. En un alto del tour pidió hablar por teléfono con Jorge Bergoglio. “¿Sabe qué? Estuve pensando en eso que me dijo de que hay dos míos que lo pelean. Justo lo charlábamos con Marcos Peña, para saber quiénes”, le explicó Macri. Rápido, el papa, no dejó baches: “Ah, ya encontraste a uno”. El otro, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, del que el religioso tuvo información de primera mano sobre embestidas contra Bergoglio acordadas con medios de comunicación afines al Presidente. Son los dos miembros de la mesa chica de Cambiemos que, además, abrieron la grieta con los católicos al jugar fuerte alimentando el crecimiento del evangelismo en Argentina.