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domingo 1 de agosto de 2021
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Los beneficios de mantener la ciencia fuera de la lógica del lucro

Pero como toda crítica es más convincente acompañada de una alternativa, esta vez quisiera explicar los beneficios de mantener la ciencia fuera de la lógica del lucro. Desde hace algunos años se expande entre los científicos un movimiento en pos de una “ciencia abierta”. El término refiere a la propuesta de volver transparentes y de acceso público inmediato los aportes de los investigadores, tanto sus metodologías, como sus colecciones de datos y, por supuesto, sus conclusiones. Para el software, se traduce en desarrollos de código abierto que otros puedan intervenir y mejorar. La intención es quitar los obstáculos que hoy impiden o retrasan el uso de toda esa información por parte de otras personas: el secreto, la necesidad de pagar para acceder y, por supuesto, las patentes.

Los beneficios de la ciencia abierta son bien concretos. Por un lado, está la velocidad con la que se comparte el saber y, con ella, la posibilidad de arribar más rápido a nuevos conocimientos. El caso del Covid-19 es un excelente ejemplo. Si la investigación sobre el nuevo virus hubiese seguido la lógica del secretismo y patentamiento de las farmacéuticas, no habríamos llegado tan rápido a las vacunas. Fueron científicxs de una universidad estatal china lxs que, a pocos días de reportarse los primeros casos de la enfermedad, lograron secuenciar el ADN del virus. Por suerte, inmediatamente subieron la información en un repositorio de acceso público. Esa información, a su vez, permitió que pocos días después científicxs estadounidenses pudieran establecer que el virus era de la misma familia que el SARS-CoV-1, ya conocido. También ellxs liberaron la información inmediatamente. Todo eso permitió que equipos en todo el mundo se lanzaran a investigar la enfermedad y sus tratamientos. Las universidades y revistas científicas acordaron liberar todo nuevo conocimiento sin demoras y sin costos. La urgencia de la pandemia impuso una lógica de compartir y cooperar que contrasta con la de tiempos normales. La OMS intentó, de hecho, involucrar a los laboratorios comerciales que se beneficiaron de todo ese trabajo colectivo en iniciativas del mismo signo contra el Covid, pero no encontró buena recepción. Este es uno de los numerosos ejemplos de esfuerzos colaborativos de ciencia abierta que generan conocimientos sorprendentes que permanecen en el uso público (a menos que se otorgue a alguien la potestad absurda de privatizarlos).

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