lunes 19 de noviembre

Los caudillos se ponen nerviosos ante la inflación

Las crisis inflacionarias, como la que se cierne sobre Turquía, son negativas para cualquier gobierno, pero son aún más peligrosas para un subconjunto específico de gobernantes autoritarios: los tiranos populistas y caudillos.

Este grupo se distingue por una particular tendencia a crear este tipo de crisis, por su resistencia inusual a corregirlas y porque el proceso para recuperarse de ellas es mucho más lento. En promedio, sus países registran tasas de inflación más altas y sus monedas experimentan una mayor infravaloración artificial. Sus bancos centrales son menos independientes, por lo que a quienes dirigirían la política monetaria les es menos posible intervenir.


Antes del caso de Turquía, observamos cómo Nicolás Maduro y su predecesor, Hugo Chávez, llevaron a Venezuela de la prosperidad a la ruina, en parte debido a una crisis inflacionaria.

Cuando este fenómeno se presenta en una democracia, por lo regular se remplaza a los dirigentes electos con otros nuevos que en algún momento logran controlar la inflación. En América Latina ha sucedido varias veces en Nicaragua, Chile, Perú y Argentina. Otros tipos de autoritarismo, ya sea que los encabece un partido, el ejército o la monarquía, pueden derrumbarse, como ocurrió en Brasil, aunque muchas veces tienen suficiente voluntad y flexibilidad para imponer alguna especie de reforma.

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