viernes 16 de noviembre

Los cocodrilos que graban los documentales de la BBC

Para la mayoría de niños crecidos en la España de los setenta, la primera imagen que su retina guarda de un cocodrilo es la de Johnny Weissmuller, eterno Tarzán, girando abrazado a la bestia hasta asestarle una puñalada mortal. En el blanco y negro de aquellas películas que amenizaban los sábados por la tarde, se apreciaba a duras penas la grandeza de este reptil, venerado en distintas culturas de la antigüedad, vestigio vivo de los grandes saurios y poseedor de la mordedura más potente del reino animal. Rodadas en los años treinta se convirtieron en clásicos del cine de aventuras por sus emocionantes escenas de acción con animales (muy logradas para la época), en las que se incluyeron algunos ingenios mecánicos como los cocodrilos, ciertamente conseguidos.

Aquellos muñecos animados se parecen muy poco a los cocodrilos robóticos utilizados por la BBC en su serie documental Spy in the Wild, un proyecto emitido el pasado año en la televisión pública británica y cuya principal aportación era precisamente la utilización de robots para captar imágenes desde una cercanía nunca antes conseguida. Y es que los documentales de naturaleza han sido siempre un terreno propicio para probar innovaciones tecnológicas que permitieran acercarse a la vida de los animales se la forma menos intrusiva posible. Porque, por más que las hazañas de Félix Rodríguez de la Fuente nos hicieran enamorarnos de la Naturaleza, o las excentricidades de Frank de la Jungla hayan ofrecido algunos ratos entretenidos, lo cierto es que cualquier presencia humana -por cuidadosa que sea- altera las actividades habituales de las especies que se quieren retratar.


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