Los cuadros de Hitler y los grises del mercado de arte

Después de que se vendió el último objeto de la selección de obras de arte, muebles y timbres postales un sábado de febrero, Kathrin Weidler leyó una breve declaración: indicó que se absolvía a la casa de subastas Weidler de cualquier responsabilidad moral por lo que presentarían a continuación.

Entonces Kathrin Weidler, directora del negocio familiar, comenzó la subasta de Aldea en un lago junto a las montañas, una obra de acuarela común y corriente, en 45.000 euros (unos 51.000 dólares). La pintura parecía una más entre las miles de acuarelas comunes y corrientes que se venden en los pequeños mercados al aire libre de toda Europa cada semana, excepto por la firma en la esquina inferior derecha: “A. Hitler”.


En los últimos diez años ha crecido el nicho de mercado de las obras de Hitler, según expertos, lo que ha resultado en un aumento del valor de las pinturas, dibujos y acuarelas que supuestamente creó el después dictador hace más de un siglo. Sin embargo, es probable que muchas de estas obras, si no es que la mayoría, no sean realmente creación de Hitler. Después de permitir que este tipo de subastas públicas se realizaran sin supervisión durante años, los fiscales alemanes empiezan a tomar cartas en el asunto.

Días antes de la subasta de febrero, la fiscalía del distrito inspeccionó la casa de subasta Weidler y confiscó 63 pinturas: 26 que estaban programadas para la venta y otras 37 al parecer destinadas a próximas subastas. La fiscala Antje Gabriels-Gorsolke dijo que las obras de arte fueron incautadas como parte de una investigación de falsificación y fraude.