Los datos son el nuevo {inserte metáfora}

Los datos nos ponen estupendamente poéticos. Los hemos llamado petróleo, tsunami, residuo nuclear, oro, fuerza de la naturaleza, sustrato… ¡Hasta bacon! ¿Por qué lo hacemos? Para entenderlos: «La función de la metáfora es proporcionar imágenes que tú identificas. La función del divulgador es recurrir a imágenes que puedan proporcionar ese patrón de memoria que te permite identificar las cosas», explica Antonio Rodríguez de las Heras, catedrático de la Universidad Carlos III.

El problema es que muchas metáforas no están precisamente casadas con la neutralidad, tienen implicaciones cognitivas que definen nuestra relación con las realidades a las que hacen referencia. «Si son petróleo aprovéchalos. Si son sustrato, cultiva cosas en ellos. Si son residuos nucleares, entiérralos en el desierto durante mil años y ten mucho cuidado de no mancharte la ropa con ellos», sentencia Kelly Pendergrast en un artículo de la revista Real Life.